29 de agosto de 2017

Las empleadas del hogar

La última vez que hospitalizaron a mi madre entendí la gravedad de su estado por una indiscreción, no por una extensa y completa explicación médica que es lo que hubiera sido deseable. Fue una enfermera quien le dijo a la chica que había estado cuidando a mi madre durante los últimos años: «ve buscando otro trabajo». Así. Así de directo, de crudo y de inhumano. Para mí, claro. Para ella, era el mejor consejo que podían darle pero para mí fue como una catana que me abriera en canal. Hasta la fecha. Solo espero que mi madre no lo oyera. Y aunque el tacto del personal sanitario fue entonces el de un erizo, su intención era buena: evitar a una empleada del servicio doméstico que estuviera mucho tiempo sin trabajo. No era ninguna frivolidad.

Las personas en su situación no cobran paro, difícilmente reclaman indemnización por despido y tienen que elegir entre trabajar sin contrato ni cobertura legal o cobrar una miseria. O ambas cosas. 

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28 de agosto de 2017

Las tareas del hogar nos han unido. Tal vez de eso, al fin y al cabo, se tratan los campus de verano

Al principio de las vacaciones propuse a mis hijos ir al 'casal' de verano. Por una sola vez en la vida estuvieron los tres de acuerdo: resonó en la sala un rotundo "no". "Pero si haréis juegos de agua y estaréis con vuestros amigos", pronuncié a modo de súplica. Nada de nada, estaban decididos a estar en casa. De manera que me dispuse a planear una venganza sutil pero contundente. "Van arreglados estos chiquillos si creen que podrán ver la tele y comer galletas todo el día", mascullé entre dientes.

Así es como en julio organicé en mi casa un campus de las tareas del hogar. Sí, sí, tal como lo leen. A primera hora toca hacerse la cama. A continuación, preparan el desayuno. Ya han aprendido a lavar los platos y luego barrer el suelo. Acto seguido los mando a vestirse y toca sesión de colada: mientras uno tiende la ropa, el otro recoge la del día anterior y la pequeña ya ha aprendido a doblar los calcetines. El primer día se quejaron mucho. El segundo aún refunfuñaban, y ahora que llevamos varias semanas lo hacen solos sin necesidad de recurrir a los chantajes, los sobornos o las amenazas.

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Vagancia no es felicidad

Hay quienes creen que ser holgazán, huir de casa o evadir responsabilidades domésticas es un camino hacia la felicidad; es decir, relacionan automáticamente haraganería con placer. Sin embargo, la ciencia contradice una vez más determinadas creencias populares (algunas muy machistas) que colocan al hombre por encima de la mujer.

El estudio Global Home Index, auspiciado por instituciones británicas, argentinas y colombianas, asegura que las actividades domésticas, las cenas y los almuerzos en familia, el cuidado de los hijos contribuyen a la estabilidad emocional. Es decir, asumir responsabilidades familiares y sociales resulta beneficioso para los seres humanos, sin distinción de género.

Los responsables de la encuesta han querido conocer cómo se aprecia el trabajo requerido en la formación de un hogar, además de sensibilizar a los participantes sobre el valor de su propio esfuerzo en casa, como una contribución al desarrollo humano.

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Manos invisibles: empleadas del hogar

En nuestra literatura y en nuestro teatro, los personajes del criado y la criada jugaron roles de envergadura. Incluso en la novela moderna, desde el XIX a los años 50 con el realismo social, abundan sirvientas y cocineras, como en la literatura infantil, donde eran las únicas interlocutoras frente a progenitores ausentes. 

Es natural, pues los vínculos, en esa particular relación humana que se desarrolla bajo nuestro techo, son laborales y también personales, y por lo tanto ricos y complejos. Sin embargo, hoy aparecen poco en la ficción, aunque las estadísticas y un vistazo alrededor demuestren que son 700.00 trabajadores en España, mayoritariamente mujeres, un 80% inmigrantes. La sociedad española se sostiene gracias a ese bastión de extranjeras que se ocupan de nuestros hijos, de nuestros mayores y de nuestras casas. Si son imprescindibles, ¿por qué son invisibles?

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Saber cuidar

TRAS EL ESTRENO de la película María (y los demás) he asistido a muchos coloquios en diferentes ciudades. En todos ellos es habitual que alguna mujer del público muestre su sorpresa, algunas veces incluso enfado, ante un filme con un personaje femenino, a su parecer, más propio del siglo pasado que de éste.

El largometraje es un retrato agridulce de una treintañera en crisis (Bárbara Lennie) que, debido a las circunstancias y a su forma de ser, ha terminado por atender a su padre enfermo hasta el punto de estancarse en ese rol y convertir esa labor en una excusa para no cuidar de sí misma.

A determinadas espectadoras parece que les moleste que una mujer joven decida hablar sobre otra mujer, también joven, que vela por otros. Como si sintieran que vincular a la mujer con ese acto responde a un referente anticuado. Como si ocuparse de los demás ya no tuviera que formar parte de la realidad femenina. Hay otras espectadoras, sin embargo, que reivindican con orgullo nuestra capacidad –mayor que la del hombre, dicen– para cuidar del otro.

Es innegable que durante mucho tiempo estas tareas han sido prácticamente exclusivas de las mujeres. Ellas, en la invisibilidad de la esfera doméstica y privada, eran las encargadas de cuidar de los demás. Pero no creo que debamos considerar esta capacidad una cuestión de género y mucho menos asumir ese papel solo por ser mujeres. Comparto el rechazo a perpetuar ese vínculo entre mujer y cuidadora, pero creo que reivindicar la igualdad no implica desmerecer el hecho.

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La mitad de los niños españoles cree que las tareas del hogar son sólo cosa de su madre

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7 apps para gestionar las tareas de casa

A veces puede ser verdaderamente agotador gestionar un hogar y aún más cuando son varios los integrantes por eso no está de más buscar un poco de ayuda en la tecnología, por ello te presentamos 7 apps para gestionar las tareas de casa que te ayudarán a aligerar las cargas.

 En general este tipo de aplicaciones te ayudan a identificar tareas diarias en el hogar y asignarlas o programarte con una lista según lo que desees hacer por día, permitiendo que nada quede pendiente por hacer o saber si tu pareja o tu hijo cumplieron con su parte de las asignaciones.

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La demanda de La Casita de Igualdad se dispara

La Diputación de Granada ha establecido medidas de concienciación sobre la necesidad de repartir y equilibrar la asunción de responsabilidades dentro de la unidad familiar, y ha puesto a disposición de los municipios una segunda Casa de la Igualdad. Este recurso ha sido uno de los más solicitados este año.

En los primeros seis meses del año ha estado en 21 Centros de Educación Infantil y Primaria de la provincia y ha contado con la participación de más de 1.600 niños y niñas de entre 6 a 10 años. El objetivo es fomentar la coeducación en familia y elaborar alternativas educativas.(...)

La Casa de la Igualdad tiene distintos espacios que simulan las habitaciones de una casa real para que, quienes participen en la actividad, asocien ese espacio al de sus casas y puedan reproducir de la forma más precisa algunas de las actividades que en ella se llevan a cabo. A través del juego se realizan tareas dirigidas y coordinadas por profesorado o personal técnico tales como barrer, ordenar, hacer camas y tender ropa.

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6 de junio de 2017

Solo dos de cada diez hombres comparten en igualdad las tareas de limpiar y cocinar

Cocinar, fregar los platos, limpiar la casa y hacer las compras. Aproximadamente dos de cada diez hombres comparten en igualdad en estas tareas con su pareja.

Solo un 16% dedica el mismo tiempo a cocinar que su pareja, mientras que un 24% se reparte la limpieza de los platos y de la casa. Ellos se dedican más a lo que el CIS llama "pequeñas reparaciones de la casa". Un 72% las hace siempre (44,9%) o casi siempre (27,1%).

El 71% de las mujeres cocinan siempre o casi siempre, según el barómetro de mayo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Entre un 20% y un 30% de los hombres suele hacer estas tareas siempre o casi siempre solo.

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5 de junio de 2017

Vivir en familia y hacer tareas del hogar mejora salud emocional

Cenar en familia, cuidar de los hijos, comprar o el mantenimiento del jardín son algunas de las prácticas que contribuyen a un mayor beneficio emocional, social y psicológico, además de que ayudan en otros ámbitos de la vida, según el informe «Global Home Index».

El estudio, elaborado por el Centro Wallmart Conciliación Trabajo y Familia (Argentina) y la Home Renaissance Foundation de Reino Unido, ha presentado en la Universidad Internacional de Cataluña (UIC) un primer informe elaborado con los resultados de 20 países, entre los que figura España. (...)

La muestra destaca que las tareas del hogar contribuyen a hábitos de alimentación más favorables, como son la elaboración de comida casera, una cuestión muy feminizada, sobre la que el 17,7 % de los hombres aseguran que nunca cocina, mientras que el 51,1 % de las mujeres españolas afirma hacerlo siempre, un porcentaje que disminuye en las familias con 3 o más hijos, por la sobrecarga de roles de la mujer.

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