El
hogar es una escuela de vida, es ese lugar común donde nos sentimos a
gusto, a donde queremos volver aunque estemos en el mejor hotel de cinco
estrellas, y en donde cada uno tiene su espacio y se siente amado y
seguro.
Un hogar se construye poco a poco, pero el peligro que corremos
es abandonarlo al vaivén de la improvisación, debido a que las largas
jornadas laborales hacen cada día más difícil dedicar tiempo suficiente
al cuidado del corazón del hogar. Una apuesta clara por la familia
supone renuncias y elecciones, y cada familia debe saber cuál es su
camino.
En el artículo de la revista Misión se recoge la historia de personas que no
dudaron en dar un giro radical a sus vidas para salvaguardar el tesoro
más preciado: su familia.
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